Caroline Darian denuncia a su padre por violación tras su condena por abusos a su madre, Gisèle Pelicot
Caroline Darian ha decidido dar un paso más en la búsqueda de justicia y ha denunciado a su padre, Dominique Pelicot, por violación. La acusación llega poco después de que este fuera condenado a 20 años de prisión por drogar y agredir sexualmente a su esposa y madre de Caroline
La hija de Dominique Pelicot ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de Versalles, acusándole de violación y administración de sustancias para alterar su discernimiento. La acción llega poco después de que su progenitor fuera condenado a 20 años de prisión por violar a su esposa bajo sumisión química y ofrecerla a otros hombres a través de internet.
La denuncia de Caroline Darian, cuyo nombre real es Caroline Peyronnet, marca un nuevo capítulo en un caso que conmocionó a Francia. Durante el juicio contra su padre, la joven ya expresó sus sospechas de haber sido también víctima de abusos, aunque Dominique Pelicot siempre lo negó. Ahora, el hallazgo de fotografías impactantes ha impulsado la acción legal.
Imágenes que despiertan sospechas
En 2020, la investigación sobre Pelicot reveló un extenso archivo informático con material comprometedor. Entre las imágenes encontradas, aparecían fotografías de Caroline en una actitud inusual, aparentemente adormecida y con ropa que no reconocía. Este hallazgo guarda un inquietante paralelismo con las pruebas que confirmaron los abusos a su madre, Gisèle Pelicot.
Durante el juicio, Caroline increpó a su padre en pleno tribunal: "Mientes", le dijo, negándose a aceptar su versión de los hechos. Su denuncia se basa en cinco delitos, incluyendo la violación y la administración de sustancias químicas para anular la voluntad.
El testimonio de una superviviente de Dominique Pelicot
La revelación de este nuevo procedimiento judicial coincide con la publicación del segundo libro de Caroline Darian, titulado Pour que l'on se souvienne (Para que se recuerde). La autora ha convertido su experiencia en una causa, denunciando la violencia sexual y la sumisión química a través de su asociación #MendorsPas (NoMeDuermas).
Darian insiste en que la sumisión química no es un fenómeno aislado ni exclusivo de entornos nocturnos. Lo describe como un problema de salud pública que afecta a miles de víctimas. "Intento dar sentido a algo que no lo tiene", explica sobre su compromiso con la lucha contra la violencia sexual.
Una investigación inconclusa
A pesar de la contundencia de las pruebas contra Dominique Pelicot en el caso de su esposa, la investigación sobre los presuntos abusos a su hija aún no ha logrado esclarecer si hubo violaciones. La ausencia de pruebas toxicológicas en el momento del descubrimiento dificulta la posibilidad de presentar cargos más sólidos contra él. Sin embargo, Caroline no tiene dudas: "La segunda presa fui yo", afirma en su libro.
El juicio que condenó a Pelicot también procesó a otros 50 acusados por la violación de Gisèle Pelicot, de los cuales 17 han apelado. El próximo juicio en apelación está programado para octubre de 2025 en Nimes, y Dominique Pelicot comparecerá como testigo.
Que la vergüenza cambie de bando
La frase que Gisèle Pelicot repitió durante el juicio ha resonado con fuerza: "Que la vergüenza cambie de bando". Para Caroline Darian, este lema sintetiza la necesidad de visibilizar a las víctimas y evitar que el estigma recaiga sobre ellas.
En su libro Y dejé de llamarte papá, Darian narra el proceso de reconstrucción que ha vivido junto a su madre y hermanos tras descubrir la doble vida de su padre. Describe la falta de apoyo institucional, la desorientación tras la denuncia y la lucha constante por hacer justicia.
"No les corresponde a las víctimas llevar la carga de la vergüenza", sentencia. En su testimonio también aborda el doloroso distanciamiento de su madre durante los primeros meses tras la revelación. La compleja relación entre ambas se vio marcada por el trauma y la dificultad para asumir toda la verdad.
Un juicio a puerta abierta
En marzo de 2024, Gisèle Pelicot tomó la decisión de que el juicio contra su marido fuera público. Su hija apoyó firmemente esta medida, convencida de que la transparencia es clave para la justicia. "Dejarlo a puerta cerrada habría sido un regalo para los acusados", afirma Caroline.
Para la familia de Caroline, el proceso de sanación aún no ha terminado. Sin embargo, cada paso en la denuncia pública de la violencia sexual supone una forma de hacer justicia. "De Dominique solo pienso: qué desperdicio de vida. Tenía una familia que le amaba y respetaba, y lo ha tirado todo por la borda", concluye.