Dentro de la zona del euro, España se situó en la media del 0,9%, al igual que Austria y por encima de Bélgica (0,8%), Alemania (0,5%), Holanda (0,4%) o Portugal (0,2%), y ligeramente por debajo de Italia (1,1%) o Francia (1,3%).
Las grandes excepciones dentro de la zona del euro las marcaron Grecia, con un alza del 2,9% de los precios e Irlanda, con un descenso del 2,4%.
La peculiaridad española fue que la inflación subyacente (excluyendo la energía y los alimentos, los elementos más volátiles) fue nula.
De los 30 miembros de la OCDE contabilizados, sólo Irlanda (-3,4%) y Japón (-1%) tuvieron una inflación subyacente negativa, que se utiliza como indicador de una situación de deflación.
En el conjunto de la OCDE, los precios de la energía subieron un 8,3% entre febrero de 2009 y el mismo mes de este año, frente al 10,6% un mes antes.
La alimentación, por su parte, bajó un 0,3% en los 12 meses terminados en febrero, cuando entre enero de 2009 y enero de 2010 había descendido un 0,7%.