La imprudencia al volante ha vuelto a dejar un episodio alarmante en Girona. Un hombre de 59 años fue detenido dos veces en menos de una hora por los Mossos d’Esquadra en la comarca del Ripollès, tras ser sorprendido circulando con una tasa de alcohol cuatro veces superior a la permitida. Pese a que su vehículo había sido inmovilizado por la policía, consiguió zafarse del control, rompió el cepo de la rueda y huyó conduciendo nuevamente en estado de embriaguez.
Interceptado en un control en la C-38
Los hechos ocurrieron el pasado miércoles por la mañana en la carretera C-38, cuando agentes de los Mossos recibieron un aviso de los vigilantes municipales de Camprodon. Un conductor presentaba signos evidentes de conducción temeraria, lo que llevó a solicitar la presencia de una patrulla para realizarle la prueba de alcoholemia.
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El resultado no dejó lugar a dudas: 1,08 mg/l en aire expirado, lo que multiplica por cuatro el máximo legal permitido (0,25 mg/l). Ante esta situación, los agentes abrieron diligencias penales por un delito contra la seguridad vial, inmovilizaron el vehículo y colocaron un cepo en una de las ruedas para evitar que pudiera continuar conduciendo.
Sin embargo, lo que parecía una intervención controlada dio un giro inesperado en cuestión de minutos.
El detenido rompe el cepo y huye por un carril bici
Apenas una hora después, a las 12:30, los Mossos recibieron una nueva alerta: el conductor había conseguido romper el cepo y se había dado a la fuga. Según testigos, en su intento por escapar, circuló primero por un carril bici antes de reincorporarse a la C-38, poniendo en riesgo la seguridad del resto de conductores.
Los agentes lograron interceptarlo en Sant Pau de Seguries, donde se le practicó una segunda prueba de alcoholemia. Esta vez, el resultado fue de 1 mg/l en aire expirado, confirmando que seguía cuadruplicando la tasa permitida.
Detenido en Girona por múltiples delitos
Ante la reincidencia y el intento de fuga, los Mossos procedieron a su detención inmediata, sumándole dos nuevos delitos:
- Uno contra la seguridad vial, por conducir con una tasa de alcohol penalmente punible.
- Otro por resistencia y desobediencia a la autoridad, tras romper el cepo e intentar escapar.
El caso ha sido puesto en manos de la justicia, y el conductor deberá enfrentarse a posibles sanciones graves, que podrían incluir penas de prisión, retirada del carnet de conducir y elevadas multas económicas.
Un episodio que reaviva el debate sobre la seguridad vial
Este suceso vuelve a poner en el centro del debate el problema de la conducción bajo los efectos del alcohol y la necesidad de reforzar los controles en carretera. A pesar de las campañas de concienciación y las duras sanciones previstas en el Código Penal, episodios como este demuestran que sigue habiendo conductores dispuestos a poner en peligro sus vidas y las de los demás.
La investigación sigue abierta y no se descartan nuevas acciones legales contra el detenido.