jueves, octubre 6, 2022
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Una prueba caligráfica apunta al imputado por el crimen de Helena Jubany

En una providencia, el titular del juzgado de primera instancia número 2 de Sabadell (Barcelona) cita al imputado, D.X.J.M., compañero de la víctima en aquella época en la Unión Excursionista de Sabadell, el próximo 1 de abril.

El juez ha fijado la fecha para la comparecencia del investigado una vez ha recibido el informe caligráfico que encargó a la Policía Nacional para comparar su letra con la de los dos anónimos que recibió Jubany antes del crimen.

Jubany, que entonces tenía 27 años, fue encontrada muerta tras ser arrojada inconsciente, pero aún viva, a un patio de luces desde la azotea de un edificio de Sabadell, desnuda, drogada y con el cuerpo lleno de quemaduras, el 2 de diciembre de 2001, días después de haber recibido los dos mensajes anónimos.

Según han informado fuentes del entorno de la familia de la víctima, el análisis caligráfico de la Policía Científica ha determinado que D.X.J.M. es el autor de parte de los anónimos recibidos por Jubany.

El juez acordó atribuir la condición de investigado al sospechoso el pasado 1 de diciembre, pocas horas antes de que el delito prescribiera, al cumplirse el 2 de diciembre los 20 años del asesinato.

Fue el abogado de la familia, Benet Salellas, quien pidió la imputación, tras hallar en el disco duro del ordenador de Jubany un correo electrónico que vinculaba supuestamente al sospechoso con los anónimos que había recibido la víctima.

Tras imputarle, el juez le requirió para que aportara documentos manuscritos de la época, pero su abogada alegó que no encontró ninguno.

Ante esta situación, el juez acordó el pasado 12 de enero que el investigado redactara un escrito de su puño y letra, para que la Policía Nacional pudiera comprobar, mediante un análisis caligráfico, si coincidía con la escritura de los anónimos recibidos por Jubany.

Según las fuentes, el pasado 24 de febrero los peritos del Laboratorio de Grafoscopia de la unidad científica de la Policía Nacional determinaron que los anónimos y el manuscrito que el juez ordenó escribir al imputado coincidían.

El juez también ha recibido el informe policial con el análisis del disco duro del ordenador de Jubany, que encargó al constatar que un correo electrónico que D.X.J.M. envió a la víctima presentaba una «conexión clara y directa» con el anónimo que la joven recibió el 9 de octubre de 2001.

En un segundo anónimo que Jubany recibió ese día se hablaba de unas circunstancias concretas que aparecen también en este correo electrónico, una coincidencia que, según el juez, «podría no ser casual».

En concreto, el juez detalló en el auto del pasado 1 de diciembre en el que imputaba al sospechoso antes de que prescribiera el crimen que el texto del segundo anónimo funcionaba como una especie de «acertijo con pistas», para que pudiera identificar al autor.

El juez ya advirtió en el auto de imputación de que la redacción o involucración directa del sospechoso en la realización del anónimo vincularía «de forma directa» a su autor «con la comisión del hecho delictivo». EFE

 

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