Los jueces de Madrid rechazan perder juzgados de instrucción para reforzar los de violencia de género
Alertan de que la medida perjudicaría tanto a víctimas como a investigados, y reclaman la creación de nuevos juzgados sin desmantelar los existentes

Los jueces de Instrucción de Madrid han manifestado su “rotundo rechazo” a la intención del Ministerio de Justicia de transformar tres juzgados de instrucción en juzgados de violencia sobre la mujer, según el borrador del Real Decreto que ha circulado recientemente en los medios de comunicación.
En una declaración conjunta aprobada en junta, los magistrados han advertido que, a pesar de la insuficiencia de medios personales y materiales, el servicio que prestan actualmente es de calidad, tanto en los juzgados de guardia como en los despachos ordinarios. A su juicio, suprimir tres juzgados solo serviría para “perjudicar a las víctimas de delitos y a quienes son investigados”, alargando los tiempos de instrucción en procedimientos que, en muchos casos, revisten especial complejidad.
El colectivo judicial recuerda que, a partir del 3 de octubre, los juzgados de violencia sobre la mujer asumirán nuevas competencias, lo que incrementará considerablemente su carga de trabajo. Por ello, consideran necesaria la creación de nuevas plazas judiciales especializadas, pero advierten que esto “no puede hacerse en detrimento de los derechos de las víctimas y de quienes aparecen como investigados de otros delitos”, cuya instrucción sigue correspondiendo a los juzgados ordinarios.
“Lo que no resulta admisible, de ningún modo, es que para dar solución a la nueva atribución de competencias […] se perjudique la buena marcha de los juzgados de instrucción; no es asumible que los juzgados que ahora funcionan bien, empiecen a funcionar mal”, afirman en el comunicado.
Asimismo, critican que el objetivo de eficiencia que promueve la Ley Orgánica 1/2025 podría tener el efecto contrario si se debilita el funcionamiento de los órganos jurisdiccionales que actualmente presentan resultados aceptables.
“La solución no puede pasar por estropear lo que hasta ahora funciona”, concluyen.