El Partido Popular retira un vídeo con inteligencia artificial tras la polémica con República Dominicana
La publicación, que simulaba el formato del reality La isla de las tentaciones, incluyó un mapa señalando República Dominicana, lo que provocó una protesta oficial del país caribeño por lo que el PP eliminó el contenido y pidió disculpas

El Partido Popular ha eliminado un vídeo publicado en sus redes sociales en el que utilizaba imágenes generadas por inteligencia artificial para ilustrar lo que consideraba la "corrupción" en el Gobierno actual. El contenido, que parodiaba el formato del programa televisivo La isla de las tentaciones, generó una ola de críticas y una protesta formal de la República Dominicana, que consideró inaceptable el uso de su imagen en un contexto negativo.
"La isla de las corrupciones": un vídeo que desata la controversia
Aprovechando el final de temporada del popular reality show, el PP lanzó una versión satírica bajo el título La isla de las corrupciones. En el vídeo aparecían representaciones digitalizadas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto con otras figuras políticas como Begoña Gómez, José Luis Ábalos, Álvaro García Ortiz, Víctor de Aldama, Koldo García, Jesica Rodríguez, Francina Armengol, Santos Cerdán y Ángel Víctor Torres. Acompañando las imágenes, una voz en off—similar a la de la presentadora Sandra Barneda— enunciaba: "Bienvenidos a la isla de las corrupciones".
@theyisus_.lyrics
La secuencia terminaba con un mapa en el que se señalaba a República Dominicana, lo que provocó una reacción inmediata por parte del Gobierno del país caribeño. En un comunicado, la cancillería dominicana expresó su "profundo rechazo" ante lo que consideró un "ataque incomprensible" contra una nación que ha logrado "notables avances en transparencia y Estado de derecho". La protesta oficial subrayó que este incidente no reflejaba la "histórica relación de fraternidad entre ambas naciones".

El Partido Popular se retracta y ofrece disculpas
Tras la ola de críticas y la protesta formal, el Partido Popular eliminó el vídeo y aseguró que nunca hubo intención de "hacer daño" a una nación con una "larga tradición de amistad y cercanía con España". Sin embargo, el daño ya estaba hecho y las reacciones no se hicieron esperar.

El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, intervino en la polémica mostrando su rechazo al vídeo y pidiendo disculpas a República Dominicana. "No he visto el vídeo, pero he leído la nota de protesta de un Gobierno amigo como es el de República Dominicana", declaró el jefe del Ejecutivo. Y añadió: "Lo único que puedo decir es que siento mucha vergüenza y que, en nombre de España, lo siento profundamente".
Sánchez enfatizó la importancia de la relación entre ambos países, describiendo a la República Dominicana como "un país extraordinario y un aliado cultural e histórico". En este sentido, instó al PP a dar explicaciones sobre la creación y difusión del vídeo.
Uso de inteligencia artificial en la política: ética y consecuencias
La controversia también ha reavivado el debate sobre el uso de inteligencia artificial en la comunicación política. Si bien las tecnologías emergentes permiten crear contenidos con un alto impacto visual, su empleo en estrategias partidistas plantea serias dudas sobre ética, manipulación y desinformación.
En un momento en el que la lucha contra las noticias falsas y los contenidos engañosos es una prioridad global, el incidente ha puesto de manifiesto los riesgos de utilizar herramientas digitales para generar narrativas políticas. La retirada del vídeo no ha evitado la polémica, y la presión sobre el Partido Popular sigue en aumento, con voces que exigen responsabilidades y mayor transparencia en el uso de estas tecnologías dentro del discurso público.
Un error político con repercusiones internacionales
El uso de inteligencia artificial en este tipo de contenidos ha evidenciado los peligros de una estrategia comunicativa que no midió sus consecuencias. Más allá del debate político interno, la situación ha afectado las relaciones internacionales, obligando a dar explicaciones a un Gobierno extranjero y provocando el rechazo de una parte significativa de la opinión pública.
Este episodio deja claro que la combinación de tecnología y propaganda política puede ser un arma de doble filo. La rapidez con la que se difunden estos contenidos y la facilidad con la que pueden ser malinterpretados subrayan la necesidad de una mayor responsabilidad en el uso de la inteligencia artificial en el ámbito político.