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Los países nórdicos boicotean los productos estadounidenses

En poco más de un mes que lleva en el cargo de presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ha anunciado la puesta en marcha de medidas arancelarias que afectan a las exportaciones de la gran mayoría de países.

En respuesta a esta situación, ha surgido en los países nórdicos un movimiento que llama a los ciudadanos a boicotear a los productos estadounidenses y a aumentar el consumo de productos de origen europeo. Una situación que está siendo monitorizada de cerca por grandes marcas estadounidenses que están viendo bajar sus ventas.

Suecia: la cuna del boicot

Suecia ha sido uno de los principales focos de este boicot. Según encuestas recientes, un 78 % de la población sueca ha manifestado su disposición a dejar de comprar productos estadounidenses como forma de expresar su descontento. Este rechazo se ha materializado en una disminución de la demanda de marcas icónicas de Estados Unidos de tecnología, moda y alimentación.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Hakan Jörgensen, un ciudadano sueco que ha decidido cambiar sus hábitos de consumo: "dejé de comprar pasta de dientes Colgate y no volveré a adquirir zapatillas Nike ni jeans Levi’s. Creo que Europa puede fortalecerse dejando de depender de Estados Unidos", ha comentado en una entrevista reciente. Sus declaraciones reflejan el sentir de muchos ciudadanos suecos que buscan alternativas dentro del mercado europeo.

Las redes sociales han jugado un papel clave en la expansión del boicot. En cuestión de días, más de 33.000 personas se unieron a grupos de Facebook dedicados a promover la campaña. Reidar Svedahl, un activista del movimiento, ha instado a los ciudadanos a evitar cadenas estadounidenses como McDonald's y a favorecer negocios locales y europeos.

Uno de los sectores más afectados por el boicot en Suecia ha sido la industria automotriz. Las ventas de Tesla cayeron un 44 % en enero de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior.

Noruega y Dinamarca se suman a la protesta

El movimiento de boicot no se ha limitado a Suecia. En Noruega, la presión de los consumidores ha llevado a que varias cadenas de supermercados etiqueten los productos de origen europeo con una estrella negra, facilitando su identificación y promoviendo su compra sobre los de origen estadounidense. Anders Hagh, CEO del Grupo Salling, confirmó esta estrategia, señalando que responde a la creciente demanda de los clientes que buscan evitar productos de Estados Unidos.

Dinamarca, por su parte, ha visto cómo la iniciativa gana cada vez más seguidores. Un grupo de Facebook llamado "Boykot varer fra USA" (Boicot a productos de EEUU) ha sumado más de 50.000 miembros en solo tres días.

Bo Albertus, fundador del grupo, ha expresado que este movimiento surgió como una reacción a las políticas de Trump y tiene como objetivo utilizar el poder del consumo para enviar un mensaje contundente a Washington.

Medidas específicas del boicot

El boicot en los países nórdicos no se ha limitado únicamente a la decisión individual de los consumidores de evitar productos estadounidenses.

  • Campañas en redes sociales: se han creado múltiples grupos en Facebook y otras plataformas digitales para informar sobre qué marcas evitar y qué alternativas europeas existen. Además, influencers y figuras públicas han promovido activamente el boicot.
  • Etiquetado de productos: en supermercados de Noruega y Dinamarca, los productos europeos han sido etiquetados con una estrella negra para diferenciarlos de los estadounidenses y facilitar la elección de los consumidores.
  • Reducción del consumo en cadenas estadounidenses: grandes franquicias como McDonald's y Starbucks han registrado una disminución en su clientela. Algunos establecimientos han visto caídas del 20 % en sus ventas en comparación con el año anterior.
  • Protestas y manifestaciones: en varias ciudades de Suecia y Dinamarca se han organizado protestas frente a embajadas estadounidenses y en centros comerciales para concienciar a la población sobre la importancia del boicot.
  • Impulso a la producción local: las organizaciones han instado a los ciudadanos a comprar productos nacionales y europeos en lugar de bienes importados de EE.UU., lo que ha beneficiado a empresas locales en sectores como la alimentación y la moda.

A nivel empresarial, muchas compañías estadounidenses están monitoreando de cerca la situación. Algunas han optado por campañas de comunicación dirigidas a los consumidores europeos, intentando reducir el impacto del boicot en sus ventas. Sin embargo, la percepción general en los países nórdicos es que el movimiento no se detendrá a corto plazo.

Movimientos similares en otras regiones

El fenómeno del boicot a productos estadounidenses no es exclusivo de los países nórdicos. En Oriente Próximo se han desarrollado iniciativas similares contra multinacionales con vínculos con Israel, en solidaridad con la causa palestina.

Empresas como McDonald's y Starbucks han experimentado caídas en sus ventas y han visto afectado su valor en bolsa debido a estos vetos de consumo.